lunes, 17 de enero de 2011

EDUCACION CRISTIANA PRIMITIVA

El cristianismo arranca históricamente de la religión hebraica y de la cultura helénica. De la primera recibe los libros del Antiguo Testamento y la emoción religiosa; de la segunda, la visión filosófica y la actitud ética.
Se basaba principalmente en:
·         El reconocimiento del valor del individuo como obra de la divinidad.
·         La fundamentación de las relaciones humanas en el amor y la caridad.
·         La igualdad esencial de todos los hombres, sea cual fuere su posición económica o clase social.
·         La valoración de la vida emotiva y sentimental sobre la puramente intelectual.
·         La consideración de la familia como la comunidad más inmediata personal y educativa.
·         El reconocimiento de la Iglesia como el órgano de la fe cristiana y por tanto como la orientadora de la educación.
               La Primera Educación Cristiana
·         El cristianismo se desarrolló dentro del Imperio Romano y convivió con él cerca de cinco siglos. Los educadores fueron Jesús mismo, los apóstoles, los evangelistas y en general las discípulos de Cristo. Es una educación sin escuelas.
·         Lentamente surge una forma propia de enseñanza no con carácter pedagógico, sino religioso, de preparación para la vida ultra terrena y para el bautismo que se da en la edad adulta.
·         Surge la instrucción catequista, dada por la iglesia misma o por delegados especiales llamados “catecúmenos”.
·         Surgieron las escuelas catequistas, la primera de las cuales fue la Escuela de Alejandría creada hacia 179 por Panteneus, en ella se daba enseñanza religiosa desde un punto de vista enciclopédico y teológico a la vez.
·         Mas adelante surge la escuela epicospal  para la formación de eclesiásticos, fundada por San Agustín en Hipona. En estas escuelas se daba una instrucción superior a los aspirantes a al iglesia, consistente en la enseñanza de al teología y el servicio eclesiástico.
·         Después de las invasiones de los barbaros, nace la escuela parroquial o presbiterial, la escuela en las iglesias rurales.
Todas estas escuelas nombradas anteriormente tienen como horizonte la formación de eclesiásticos. La mayoría de la población recibía la instrucción en escuelas romanas ordinarias, hasta que éstas desaparecieron, entonces la enseñanza se dio en los monasterios, como únicos sostenedores de al educación y la cultura.
Educación Monástica
Surgió en Oriente, entre los monjes que se retiraron al desierto y que organizaron los primeros monasterios, en ellos recibieron novicios, a los que se daba una educación más ascética y moral que intelectual.
·         Regla de San Pacomio, hacia 320-340, se prescribe que si un ignorante entra en el monasterio se le dará para aprender veinte salmos o dos epístolas. Si no sabe leer se le asignará un monje letrado, que le dará tres horas de lección diaria y le enseñará las letras, las silabas y los nombres.
·         Regla de San Basilio: ordena que se admita desde la primera infancia a los niños llevados por sus padres o a los huérfanos para enseñarles a leer y conocer la Biblia. Lo mismo recomendó San Juan Crisóstomo hacia el año 375.
·         Regla de la Orden de San Benito (hacia 525): en ella se dispone la lectura de textos sagrados durante la comida de los monjes; la admisión de niños para su educación; el trabajo  de los monjes ya que “la ociosidad es el enemigo del alma” y las horas de lectura fuera de las comidas, tomando los libros de la biblioteca que debe haber en el monasterio.
Los Primeros Educadores y Pedagogos Cristianos
Los pensadores que constituyen la llamada patrística, o sea los Padres de la Iglesia se formaron en la filosofía griega y romana, especialmente en el neoplatonismo. Entre ellos se destacan los siguientes:
·         Clemente de Alejandría (150-215):
Fue uno de los rectores de la importante escuela de Alejandría. Escribió el primer tratado cristiano de educación, El Pedagogo, en él trata de conciliar los estudios humanísticos y científicos con la fe cristiana, subordinando naturalmente aquellos a ésta.
Para él, el maestro es el logos, que cuando dirige los hombres a la virtud se llama logos pedagogo, y cuando enseña la verdad logos didascalo.
·         Orígenes (185-254):
Discípulo de San Clemente, le sucedió en la dirección de la Escuela de Alejandría. Recomienda el estudio de las ciencias, especialmente de las matemáticas y considera a la filosofía como la coronación del saber. Orígenes escribió obras importantes, entre ellas una Suma teológica-metafísica que influyó grandemente en la cultura posterior.
En la Pedagogía Monástica sobresalen:
·         San Basilio (330-379):
Funda los monasterios del mundo católico oriental. Acentúa sobre todo el sentido social, insistiendo  en la necesidad de la caridad y el auxilio mutuo. Con él surge la escuela monástica que tanto desarrollo alcanzó posteriormente.
·         San Jerónimo (340-420):
Se distinguió en la educación, además de por su acción monástica, por las dos cartas que escribió sobre la educación de las niñas.
San Jerónimo recomienda una educación ascética, hasta rechazar los baños, y una instrucción basada esencialmente en las oraciones, la lectura de libros religiosos y las labores manuales y domesticas.
·         San Benito (480-543):
Fundador de la orden benedictina y del Monasterio de Monte de Casino, tiene especial significación pedagógica, más que por sus escritos por su acción educativa. Recomendó el trabajo manual, la lectura en alta voz y la copia de manuscritos.

San Agustín
El más grande  de los Padres de la Iglesia y uno de los pensadores más importantes de todos los tiempos.
Se dedica a la enseñanza de la retórica y la elocuencia en su país natal. Escribió numerosas obras, de las cuales las mas importantes son: Las Confesiones, autobiografía de su juventud de un gran valor psicológico: La Ciudad de Dios, que constituye la primera filosofía de la historia y que ha tenido una enorme repercusión en la posterioridad, y su pequeño tratado, EL Maestro, en el que expone sus ideas sobre educación a su hijo.
En la pedagogía de San Agustín se pueden distinguir dos épocas: una en la que acentúa el valor de la formación humanística y otra en la que afirma la formación ascética. Lo decisivo para él es la formación moral, la intimidad espiritual, que ilumina nuestra inteligencia y nos hace reconocer la ley divina eterna. Lo decisivo es la formación de la voluntad.

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